IMPACTO SOCIAL Y AMBIENTAL DEL BAOBAB
INGRESOS SOSTENIBLES PARA COMUNIDADES RURALES
B’Ayoba Pvt Ltd obtiene su fruto de baobab en Zimbabue, donde una evaluación de recursos realizada en 2015 sobre las poblaciones de árboles de baobab concluyó que el país por sí solo podría abastecer de forma sostenible hasta siete veces el nivel actual de demanda. El fruto es recolectado por más de 4,500 pequeños agricultores capacitados y registrados en todo el Zimbabue rural. Las vainas se recogen en zonas rurales y se transportan a las instalaciones de B’Ayoba, donde se abren, la pulpa seca del fruto se separa mecánicamente de las semillas y luego se procesa hasta obtener un polvo ultrafino de alta calidad. El polvo se muestrea por lote y se envasa en bolsas de 20 kg de grado alimenticio. Las muestras se envían después a laboratorios acreditados para analizarlas conforme a las especificaciones estándar de la industria. Cada bolsa se puede rastrear hasta el grupo específico de recolectores del que proviene. Los lotes que no cumplen con las especificaciones se ponen de inmediato en cuarentena y se investigan mediante los protocolos de rastreo y control de lotes de B’Ayoba. El producto que aprueba el control de calidad se autoriza entonces para su exportación a Shining Seas Ingredients.
PRECIO JUSTO Y CERTIFICACIÓN ORGÁNICA
B’Ayoba trabaja cada año con Ecocert, organismo de control orgánico a nivel mundial, para certificar orgánicamente sus áreas de recolección en Zimbabue. Debido a que la certificación orgánica exige el cumplimiento de criterios estrictos, B’Ayoba organiza capacitaciones y talleres anuales para sus recolectores registrados. La certificación orgánica no se refiere específicamente a los árboles de baobab, sino a la tierra en la que crecen. Esto significa que, una vez certificada esa tierra, las comunidades locales pueden cultivar y vender por separado otros productos, como hortalizas u otras frutas silvestres, como producto orgánico.
Los recolectores han formado cooperativas que les dan una mejor posición para negociar los precios de sus productos. B’Ayoba les garantiza un precio mínimo como red de protección frente a cualquier caída en los precios de los mercados internacionales. Las cooperativas también reciben fondos adicionales de prima que pueden destinar a inversiones comunitarias, como jardines de niños, salones comunitarios y centros médicos.
INGRESO COMPLEMENTARIO PARA LAS MUJERES
Los 4500 recolectores registrados de B’Ayoba son en su mayoría mujeres. Esto se debe a que en el Zimbabue rural es común que los hombres busquen trabajo fuera de la región, mientras las mujeres sostienen el hogar. Como resultado, son principalmente las mujeres y las familias que mantienen quienes se benefician directamente del ingreso adicional que trae cada año la cosecha de baobab, lo que les ayuda con gastos importantes como colegiaturas, transporte, alimentos, combustible y artículos para el hogar.
Este ingreso de temporada resulta especialmente decisivo en zonas donde producir alimentos en el hogar puede ser muy difícil. El árbol de baobab crece en regiones secas de Zimbabue, donde los suelos pobres corren un riesgo particular de sequía. Y si las cosechas se pierden, estas comunidades no tienen muchas otras oportunidades de generar ingresos. Eso hace que el comercio del fruto del baobab sea especialmente útil. A diferencia de los productos agrícolas convencionales, que requieren muchos insumos como agua y nutrientes, el árbol de baobab es particularmente resistente y capaz de sobrevivir de forma completamente natural en las condiciones más duras. Además, cosechar el fruto del baobab no exige inversión adicional ni equipo técnico por parte de los recolectores. Solo se necesitan su tiempo y su trabajo manual para generar este ingreso extra.




